Madroñera
Municipio de la comarca de Trujillo, en el centro de la provincia de Cáceres, con la Mona del Rollo, la iglesia de la Purísima Concepción y el histórico cartel del Nitrato de Chile.

Historia
Madroñera se fundó probablemente a finales de la Edad Media como aldea perteneciente a la tierra de Trujillo; la tradición local atribuye su repoblación a colmeneros procedentes de Serradilla. En 1551 figuraba todavía como aldea de Trujillo, y en 1558 el obispo de Plasencia Gutierre Vargas y Carvajal adquirió su señorío, separándola de la villa matriz; a su muerte, al año siguiente, la propiedad pasó a Alonso Ruiz de Albornoz. Las primeras ordenanzas municipales datan de 1592, bajo Pedro Ruiz de Avilés, y el señorío cambió de manos varias veces a lo largo de los siglos XVII y XVIII entre distintas familias hidalgas, hasta 1791, cuando pertenecía a Juan Calderón Laso. Tras la disolución del régimen señorial, el municipio quedó integrado en el partido judicial de Trujillo desde 1834; el Diccionario de Pascual Madoz recogía a mediados del siglo XIX unas 580 casas y 2.082 vecinos, una población notablemente mayor que la actual.
Dónde está
Madroñera se sitúa en el centro de la provincia de Cáceres, en la comarca de Trujillo y su partido judicial homónimo, entre la penillanura trujillano-cacereña y las estribaciones de la Sierra de las Villuercas. Limita con Aldeacentenera al noreste, Garciaz al sureste, Herguijuela al sur y Trujillo al oeste. Su término municipal, de 132,91 km², se asienta a 589 m de altitud y está regado por los ríos Almonte y Magasca, a los que se suman los arroyos Hornillo y Garlito, que confluyen con el Magasca a su paso por el término. Trujillo, la localidad más grande cubierta en esta guía más próxima, queda a unos 12 km.
Qué ver
El principal edificio religioso es la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, de barroco popular del siglo XVIII, con retablos de la misma época y un órgano barroco. En el centro de la plaza se alza la Mona del Rollo, picota de granito del tercer cuarto del siglo XVI, de unos 7,5 m de altura y coronada por los blasones de los antiguos señores de la villa; en torno a ella se celebra cada febrero el acto de «poner la bandera» de los Kintos. A las afueras se encuentra la ermita de la Soterraña (o Ermita Vieja), dedicada a la patrona local, cuya leyenda sitúa entre los siglos XVI y XVII la aparición de la Virgen a un pastor durante una tormenta; el municipio conserva además otras dos ermitas, la del Cerro y la Nueva. Una curiosidad del caserío es el cartel publicitario del Nitrato de Chile, un azulejo de 1929 con motivos de caballos diseñado por Adolfo López-Durán Lozano en estilo art decó, además de un arco que une dos casas sobre una misma calle.
Fiestas
Las fiestas patronales se celebran el primer domingo de agosto en honor a la Virgen de la Soterraña, con gran participación de antiguos vecinos emigrados. En febrero se celebran los Kintos, la despedida tradicional de los mozos que iban a hacer el servicio militar, con desfiles y el acto de «poner la bandera» en la Mona del Rollo. Por Navidad tiene lugar la tradición de las Niñeras, en la que mujeres solteras vestidas con traje típico portan al Niño Jesús por las casas del pueblo. El calendario festivo se completa con los Carnavales, que culminan el Miércoles de Ceniza con el Entierro de la Sardina.