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Castillo de Belvís de Monroy

Fortaleza medieval de los del Bote y los Monroy, ampliada en el siglo XVI con un palacio renacentista de patio claustrado; hoy en ruinas y declarada Bien de Interés Cultural.

Belvís de MonroyCastillo o fortalezaSiglos XIV-XVIBien de Interés Cultural (1983)
Castillo de Belvís de Monroy
Foto: Lito Encinas (CC BY-SA 3.0) · Wikimedia Commons

Qué es

El castillo de Belvís de Monroy se alza sobre un afloramiento granítico que domina el casco urbano y la vega del Campo Arañuelo. Su origen se remonta a la casa fuerte que Alonso Fernández del Bote, nieto de Hernán Pérez del Bote —primer señor de Belvís por concesión de Sancho IV—, comenzó a levantar en la primera mitad del siglo XIV; sus descendientes la ampliaron hasta convertirla en castillo. En el siglo XV la fortaleza fue escenario de las disputas entre las ramas de la familia Monroy, que se hicieron con el señorío tras el matrimonio de Isabel de Almaraz con Hernán Rodríguez de Monroy, entre ellas el asedio del llamado «el Bezudo» en 1456. Ya sin necesidad defensiva, en la segunda mitad del siglo XVI los señores de Belvís añadieron en el ala noreste un palacio renacentista organizado en torno a un gran patio claustrado de traza plateresca, comparado por su similitud con el conservado en el monasterio de Yuste, con estancias decoradas con esgrafiados.

Cómo visitarlo

El conjunto, de planta poligonal y construido en mampostería y sillería de granito, se organiza en tres partes: la muralla perimetral reforzada con torres semicirculares, el castillo propiamente dicho con su torre del homenaje —de planta casi cuadrada y unos 24 metros de altura, la construcción más antigua y elevada del recinto— y una torre triangular que protegía la entrada original, además de las dependencias palaciegas renacentistas del interior. Dañado durante la guerra de Sucesión y la de la Independencia, el castillo quedó abandonado y se conserva hoy en estado de ruina progresiva, con derrumbes parciales y vegetación invadiendo buena parte de la estructura; del patio plateresco apenas quedan indicios. Es de propiedad privada, se puede visitar por el exterior, y el propio Ayuntamiento advierte de que no se responsabiliza de accidentes dado su lamentable estado de conservación. Fue declarado Bien de Interés Cultural el 17 de febrero de 1983, al amparo del decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de castillos españoles y de la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985; figura además en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra por su progresivo deterioro.