Perales del Puerto
Localidad de la Sierra de Gata, en la provincia de Cáceres, cuyo nombre recuerda el pereiro (campo de perales) que dio origen a la Orden de San Julián del Pereiro, germen de la Orden de Alcántara.

Historia
El nombre de Perales del Puerto está ligado al origen de una de las grandes órdenes militares medievales. En torno a 1156, el rey Alfonso VII otorgó a Suero Fernández Barrientos un pereiro —un campo de perales— próximo a la ermita de San Julián, en el paraje conocido como el puerto de Perodiçola o del Pereiro; allí se formó la orden religioso-militar de San Julián del Pereiro, germen de lo que en 1218 pasaría a depender de la Orden de Calatrava y acabaría convirtiéndose en la Orden de Alcántara (cambiando entonces su cruz de roja a verde). De ese pereiro fundacional deriva el nombre actual del municipio, que hasta la reforma de la nomenclatura municipal de 1916 figuraba simplemente como «Perales», pasando desde entonces a llamarse Perales del Puerto. El territorio tiene además huella romana: se ha documentado un ara dedicada a Júpiter Óptimo Máximo con mención a los «vicani Arcobrigenses», que algunos autores relacionan con una supuesta ciudad romana, Arcóbriga, situada en el cercano valle de los Ascentros. A mediados del siglo XIX el municipio llegó a superar los 1.000 habitantes (1.096 según los registros de la época), población que ha ido descendiendo hasta la actualidad.
Dónde está
Perales del Puerto se sitúa en la comarca de la Sierra de Gata, en el noroeste de la provincia de Cáceres, dentro del partido judicial de Coria, a 440 m de altitud. Lo atraviesa el río Perales, afluente del Alagón. Limita con seis municipios: Cilleros al oeste, Hoyos al noroeste, Acebo al norte, Villasbuenas de Gata al este, Gata al noreste y Moraleja al sur.
Qué ver
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, adscrita a la diócesis de Coria, es el principal edificio religioso en pie del municipio. En el límite entre Perales del Puerto, Hoyos y Cilleros se encuentran las ruinas de la ermita de Nuestra Señora de la Peña (siglos XVII-XVIII), citada ya en el Libro de la Montería de Alfonso XI y dañada por las tropas francesas en 1809, sin reconstruir desde entonces. De época medieval se conserva también La Cama del Moro, una tumba excavada en granito, de planta ovalada y paredes curvas orientada de este a oeste, datada entre los siglos VIII y XII. Como recuerdo de la industria oleícola tradicional de la comarca, en una calle del pueblo se exhiben a modo de monumento las piedras de molino de un antiguo molino de aceite.
Fiestas
Las fiestas patronales se celebran en honor a la Virgen de la Peña el segundo lunes después de Pascua de Resurrección. En verano, el primer fin de semana de agosto, se celebran las Fiestas del Emigrante, pensadas para el reencuentro con los vecinos que emigraron del pueblo. El calendario festivo se cierra el 30 de noviembre con la festividad de San Andrés.