Casas de Millán
Municipio de la comarca de Tierras del Marquesado, en la provincia de Cáceres, cuna del cardenal Gabriel de Trejo y del misionero jesuita Miguel del Barco, con la Casa del Marqués de Siete Iglesias.

Historia
Tras la caída del Antiguo Régimen, Casas de Millán se constituyó en municipio constitucional, entonces adscrito al partido judicial de Garrovillas; el censo de 1842 recogía 350 hogares y 1.917 vecinos, y a mediados del siglo XIX el lugar contaba unas 300 casas, cifras muy por encima de la población actual. El término conserva restos de una ocupación mucho más antigua: la villa romana de San Benito, con monedas del Bajo Imperio, y en la sierra de Santa Marina un campamento romano conocido como Casa del Pretor, con habitaciones pavimentadas con baldosas cuadradas y hexagonales. De época visigoda se conserva además una pieza de altar hallada en la ermita de Nuestra Señora de Tebas.
Dónde está
Casas de Millán es un municipio de la comarca de Tierras del Marquesado, en la provincia de Cáceres, integrado en la Mancomunidad de Municipios Riberos del Tajo y en el partido judicial de Cáceres. Limita con Cañaveral al oeste, Mirabel al noreste, Serradilla al este, y con Talaván, Hinojal y Monroy al sur. Su término municipal, de 152,91 km², se asienta a 492 m de altitud en las estribaciones de las sierras de Miravete, Corchuelas, Serradilla, Mirabel y Cañaveral -de 500 a 700 m, formadas por pizarras y cuarcitas del Ordovícico y Silúrico- que descienden hacia una penillanura de 300-400 m limitada al sur por el río Tajo. Por el término discurre la Ribera del Castaño, también llamada arroyo de los Molinos por los catorce molinos harineros, hoy en ruinas, que hubo a lo largo de su cauce; sobre ella se construyó en 1995 un pequeño embalse compartido con el vecino Mirabel. La localidad más grande cubierta en esta guía más próxima es Cáceres capital, a unos 45 km.
Qué ver
El principal edificio religioso es la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari. Junto a ella, en la pequeña plaza del Palacio, se levanta la Casa del Marqués de Siete Iglesias, que luce en su fachada el escudo del condado de la Oliva, título que ostentaba Rodrigo Calderón, valido del duque de Lerma, antes de recibir en 1614 el marquesado de Siete Iglesias. El municipio conserva también una pilastra hispanovisigoda y tres ermitas: San Sebastián, San Ramón y Nuestra Señora de Tebas -en esta última se halló la pieza de altar visigoda citada en la Historia-. Hasta mediados del siglo XX existió además, en el término, otra ermita hoy desaparecida, la de Nuestra Señora del Río, compartida con Talaván. Del pasado romano quedan la villa de San Benito y el campamento de la Casa del Pretor, descritos en la sección de Historia.
Fiestas
El calendario festivo de Casas de Millán se abre con San Sebastián y el Sebastianino, los días 20 y 21 de enero, seguido por San Blas el 2 y 3 de febrero. El tercer domingo de mayo se celebra la Romería de Tebas, en torno a la ermita del mismo nombre, y el fin de semana más próximo al 8 de septiembre tienen lugar las fiestas patronales de la Natividad de Nuestra Señora, con festejos populares y espectáculos taurinos.
Personajes destacados
Casas de Millán fue cuna del cardenal Gabriel de Trejo y Paniagua (1562-1630), que llegó a ser rector de la Universidad de Salamanca, miembro del Consejo de la Inquisición y presidente del Consejo de Castilla; recibió el capelo cardenalicio del papa Paulo V en 1615 y fue nombrado obispo de Málaga en 1617, aunque no tomó posesión de la diócesis hasta 1629 y murió apenas unas semanas después de llegar a la ciudad, en febrero de 1630. También nació en el pueblo el jesuita Miguel del Barco (1706-1790), que tras estudiar en la Universidad de Salamanca marchó como misionero a Nueva España y la península de Baja California, donde permaneció más de tres décadas hasta la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767; allí construyó la iglesia de la misión de San Javier Biaundó y aportó datos para la posterior Historia de la Antigua o Baja California de Francisco Javier Clavijero. Un tercer casito, el ermitaño Francisco de Paniagua (m. 1636), inició el culto a la Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, y entre 1621 y 1626 levantó su primera ermita en el cerro cacereño donde hoy se alza el santuario.