Recinto amurallado de Galisteo
Muralla almohade del siglo XIII que rodea casi por completo el casco de Galisteo, una de las mejor conservadas de Extremadura, con tres puertas de acceso y la torre del homenaje conocida como La Picota.

Qué es
El recinto amurallado de Galisteo es una muralla de origen almohade, levantada en el siglo XIII sobre un asentamiento anterior para proteger el núcleo que poco después, en 1229, Alfonso IX de León elevaría a la categoría de villa y convertiría en cabeza del Señorío de Galisteo. Se construyó con cantos rodados del cercano río Jerte trabados con argamasa de tierra y cal, una técnica barata y resistente que explica su notable estado de conservación casi ocho siglos después. Rodea de forma prácticamente continua todo el casco histórico y está considerado uno de los recintos amurallados almohades mejor conservados de Extremadura. Por su valor conjunto con el trazado urbano que envuelve, el casco histórico de Galisteo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico el 3 de septiembre de 1991 (BIC, referencia RI-53-0000367).
Cómo visitarlo
La muralla conserva unos 1.200 metros de perímetro, con una altura de entre 9 y 10 metros y un grosor aproximado de 2,5 metros según los datos del propio Ayuntamiento de Galisteo. Se puede recorrer casi en su totalidad a pie desde el exterior, y conserva tres puertas de acceso originales: la Puerta del Rey, la principal, con un escudo erosionado de los Manrique de Lara; la Puerta de la Villa, dispuesta en recodo para reforzar la defensa; y la Puerta de Santa María, bajo un arco apuntado de ladrillo sobre otro de sillería granítica. En el punto más alto del recinto se alza La Picota —conocida también coloquialmente como el Piricutín—, la torre del homenaje del siglo XIV y último resto en pie del antiguo castillo-palacio de los señores de Galisteo, con una portada renacentista del siglo XVI añadida en época de los Manrique de Lara; restaurada, puede subirse hasta sus pisos superiores, desde donde se domina toda la vega del Alagón. A las afueras de la muralla, salvando el río Jerte en el camino hacia Plasencia, se conserva un puente de origen renacentista (siglo XVI) con el escudo de sus promotores. El acceso al recinto es libre y gratuito en todo momento, al tratarse de una vía pública que envuelve el propio pueblo habitado.