Real Monasterio de Santa María de Guadalupe
El gran santuario mariano de Extremadura, cuna del culto a la Virgen de Guadalupe, con la sacristía de Zurbarán y las cédulas reales que allanaron el camino de Cristóbal Colón hacia América.

Qué es
El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es el gran santuario mariano de Extremadura y uno de los conjuntos monásticos más importantes de España: una fábrica de cuatro siglos que combina gótico, mudéjar, renacimiento, barroco y neoclásico en torno a la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura desde 1907 y venerada durante siglos en toda Hispanoamérica bajo el título de «Reina de la Hispanidad». Declarado Monumento Nacional en 1879 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 (criterios iv y vi), el monasterio dio origen a la villa que creció a su alrededor y fue, durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna, uno de los santuarios más visitados de la cristiandad, sostenido en parte por el hospital y la hospedería que mantuvo siglo tras siglo para atender a sus peregrinos.
Historia
Según la tradición recogida por fray Diego de Écija, la imagen de la Virgen fue hallada a finales del siglo XIII por un pastor —identificado siglos después como Gil Cordero— en la ribera del río que hoy lleva su nombre. La devoción creció con rapidez y, tras su victoria en la batalla del Salado (1340), Alfonso XI —que concedió al santuario el título de «Real» ese mismo año— ordenó levantar un templo en el lugar y lo sometió a un priorato secular de patronato real, reconocido por el arzobispado de Toledo en 1341 bajo el cardenal Pedro Gómez Barroso como primer prior. El 15 de agosto de 1389, mediante real provisión dictada en Sotosalbos, Juan I ordenó convertir el priorato en monasterio regular y encomendó su gobierno a la Orden de los Jerónimos: fray Fernando Yáñez de Figueroa, prior de San Bartolomé de Lupiana, tomó posesión en octubre de ese mismo año al frente de 32 monjes, transformación confirmada por el papa Benedicto XIII en 1394. Durante los cuatro siglos siguientes los jerónimos convirtieron Guadalupe en un centro de peregrinación, estudio y producción artística de primer orden, visitado con frecuencia por los Reyes Católicos —Isabel la Católica llegó a depositar aquí su testamento—. En junio de 1492, recién conquistada Granada, los Reyes Católicos firmaron en el monasterio las cédulas que ordenaban a los alcaldes de Palos y Moguer auxiliar a Cristóbal Colón en el aparejo de sus carabelas; Colón regresó en 1493 para dar gracias por el éxito del viaje, y el 29 de julio de 1496 se bautizaron aquí los primeros indígenas americanos traídos a España, un episodio que ligó para siempre la advocación de Guadalupe a la evangelización del Nuevo Mundo. La desamortización de 1835 forzó la exclaustración de los jerónimos y redujo el templo a parroquia secular de la archidiócesis de Toledo; en 1908 Alfonso XIII devolvió el monasterio a la vida religiosa entregándolo a la Orden Franciscana, que lo gobierna desde entonces y emprendió su restauración. El papa Pío X declaró a la Virgen de Guadalupe patrona de Extremadura en 1907, y en 1955 Pío XII concedió al templo el título de basílica menor.
Arquitectura y arte
La fachada, de estilo gótico avanzado con elementos mudéjares, está flanqueada por dos torres de aspecto fortificado y presidida por un rosetón; conserva unas puertas de bronce de finales del siglo XIV, obra de Paolo de Colonia, entre las más antiguas que se conservan en España, con relieves de la vida de Cristo y de la Virgen. El claustro mudéjar (siglos XIV-XV), de planta rectangular y dos alturas —1.680 m²—, rodea un templete gótico de 1405, de planta cuadrada y remate piramidal, y conserva una treintena de lienzos con milagros atribuidos a la Virgen, la mayoría de fray Juan de Santa María (h. 1620). La sacristía, construida entre 1636 y 1645 según proyecto del carmelita fray Alonso de Ávila, está considerada una de las estancias barrocas más deslumbrantes de España y es conocida como la «Capilla Sixtina extremeña» por sus ocho grandes lienzos de Francisco de Zurbarán sobre la vida de San Jerónimo —cinco en el muro izquierdo y tres en el derecho—, de función didáctica para los novicios, a los que se suman en el retablo de su capilla La apoteosis de San Jerónimo, Las tentaciones y Los azotes de San Jerónimo, también de mano del propio Zurbarán. El camarín de la Virgen, construcción barroca de planta octogonal levantada en 1696 según trazas de Francisco Rodríguez, alberga la imagen de la patrona bajo nueve grandes lienzos de Luca Giordano encargados por Carlos II con escenas de la vida de María, completados por pinturas murales de Pedro José de Uceda (1736-1741); las esculturas del camarín se atribuyen a Pedro Duque Cornejo. El monasterio conserva además el Museo de Bordados, inaugurado en 1928 por Alfonso XIII con más de 200 piezas de los propios talleres monásticos, y un museo de pintura y orfebrería litúrgica reunido a lo largo de siglos de donaciones reales.
Cómo visitarlo
El monasterio se alza en el centro del casco histórico de Guadalupe, en la comarca cacereña de Villuercas-Ibores-Jara, y puede recorrerse mediante visita guiada que incluye los claustros, la sacristía con los Zurbarán, el camarín de la Virgen y los museos de bordados y de pintura; el acceso a la basílica es libre. Buena parte del antiguo claustro gótico —levantado entre 1519 y 1533 con intervención de Antón Egas y Alonso de Covarrubias— alberga hoy la Hospedería del Real Monasterio, que continúa la función de acogida a peregrinos y viajeros que el propio monasterio desempeñó durante siglos, con un comedor construido en 1994 según proyecto del arquitecto Rafael Moneo. El propio pueblo de Guadalupe, crecido en torno al santuario, es Conjunto Histórico-Artístico desde 1943 y uno de los Pueblos más Bonitos de España.