Castillo de las Siete Torres
Fortaleza heptagonal del siglo XIV en el centro de Barcarrota, cuyo patio de armas alberga hoy una de las plazas de toros más antiguas de Extremadura.

Qué es
El Castillo de las Siete Torres preside el casco urbano de Barcarrota, en pleno centro del municipio. Se tiene constancia de una primera fortaleza en el lugar ya en el siglo XIII, posiblemente en manos de la Orden del Temple; tras la disolución de los templarios pasó a depender de Badajoz y después de la Corona, que en 1344 la vendió a don Juan Alfonso de Alburquerque. La construcción que ha llegado hasta hoy, de planta heptagonal con torres prismáticas en cada uno de sus siete vértices —de ahí su nombre—, se levantó en el siglo XIV. El dibujante portugués Duarte Darmas la retrató con esa misma configuración de siete torres en 1507. En torno al castillo creció la villa de Villanueva de Barcarrota, quedando la fortaleza encajada en el centro del núcleo urbano según este se expandía a su alrededor.
Cómo visitarlo
Hacia 1460 la villa pasó a manos de la Orden de Alcántara, que emprendió obras de reforma y ampliación del castillo, especialmente durante el siglo XVI. A finales del siglo XVIII pasó a ser propiedad de los Condes de Montijo, y ya en el siglo XIX se convirtió en propiedad municipal. Su torre del homenaje, de planta rectangular y muros de gran grosor reforzados con sillares en las esquinas, se conserva en buen estado; hoy luce un reloj y sirve de palco de presidencia en los festejos taurinos. Su rasgo más singular es el uso que se le dio a su inmenso patio de armas: en 1859 se construyó dentro de él la plaza de toros de Barcarrota, con capacidad para unas 5.000 personas y de tercera categoría, una de las más antiguas de Extremadura y todavía en activo. El conjunto es de titularidad municipal, con acceso libre al exterior, y está protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, común a todos los castillos españoles.