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Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles

Templo gótico-renacentista construido entre 1508 y 1710, con torre de Pedro de Ybarra, declarado Bien de Interés Cultural en 2017.

AceboPatrimonio religiosoSiglos XVI-XVIIIBIC desde 2017
Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles
Foto: NattaliaGomeez (CC BY-SA 3.0) · Wikimedia Commons

Qué es

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles es el monumento principal de Acebo, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento mediante el Decreto 167/2017, de 17 de octubre, de la Junta de Extremadura (BOE de 4 de enero de 2018). Su construcción, en sillería de granito, se prolongó entre 1508 y 1710 en varias fases: el maestro de la Orden de Alcántara Pedro de Ybarra levantó la torre entre 1554 y 1566, el director de obras de la catedral de Coria, Francisco Hernández, ejecutó en 1579 la portada occidental de estilo renacentista tardío, José González remató los trabajos de la torre en 1683 y Fernando Corrales añadió en 1710 el chapitel de pizarra que la corona. Un obispo del siglo XVIII la describió como «la iglesia de lo mejor de el obispado; de piedra de sillería, obra acabada y perfecta, con mui buena torre correspondiente con el choro, tribuna de órgano y sachristía» — un juicio que sigue pareciendo acertado: se considera uno de los ejemplos más notables del gótico-renacentista de la alta Extremadura.

Cómo visitarlo

El templo, de nave única con bóvedas de crucería góticas, ocupa por completo uno de los frentes de la Plaza Mayor de Acebo, en pleno centro del pueblo. En su interior destaca el retablo mayor, terminado en 1634, obra del arquitecto Alonso de Balbás con esculturas de Pedro de Sobremonte y pinturas de Paulo Lázaro, considerado una de las piezas más importantes de su estilo en Extremadura. El perímetro protegido por la declaración BIC no se limita al edificio: incluye también la propia Plaza Mayor y las calles que la rodean, entre ellas la calle La Torrita, nombre que recuerda el antiguo barrio situado tras la iglesia. Allí se conserva precisamente ese barrio, de tradición judía, con una casa en la que pueden verse cabezas celtas reutilizadas como material de construcción; no hay, sin embargo, constancia documental de que el edificio de una sinagoga se haya conservado en pie, y las referencias a ella tienen más de tradición oral que de dato contrastado.