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Palacio de los Condes de Osorno

Residencia renacentista construida a partir de 1531 por los condes de Osorno, declarada Bien de Interés Cultural, con balcones, cinco chimeneas monumentales y un nevero entre los pocos datados de España.

Pasarón de la VeraPalacioBien de Interés CulturalLeyenda de Jeromín y la Magdalena
Palacio de los Condes de Osorno
Foto: detalle del Balcón de la Magdalena, en la fachada del palacio (Patantxa, CC BY-SA 4.0) · Wikimedia Commons

Qué es

El palacio de los Condes de Osorno, en la Plaza del Palacio de Pasarón de la Vera, es uno de los escasos ejemplos de arquitectura palaciega del siglo XVI conservados en la provincia de Cáceres fuera de sus núcleos urbanos principales, y el edificio civil más importante tanto del casco histórico del pueblo como de toda la comarca de La Vera. El solar tuvo una primera construcción defensiva de finales del siglo XV o principios del XVI, promovida por los condes de Coria Francisca de Toledo y Gutierre de Solís; hacia 1531 la propiedad pasó a García Fernández Manrique de Lara, III conde de Osorno, quien junto a su esposa María de Luna transformó el edificio en una residencia de recreo de estilo renacentista, con influencia italiana que el conde conoció de primera mano en el viaje que hizo a Bolonia con motivo de la coronación imperial de Carlos V. El palacio fue la residencia de verano habitual de los condes de Osorno y sus descendientes durante los siglos XVI, XVII y XVIII, y es el escenario de la tradicional leyenda de los amores entre Jeromín -- el futuro Juan de Austria -- y Magdalena Osorio Manrique de Lara, sobrina del conde, durante el verano de 1558.

Arquitectura

De planta en L, resultado de la unión de dos cuerpos construidos en épocas distintas, el palacio combina mampostería, sillería y ladrillo, con dos alturas en la fachada principal y tres en la lateral por el desnivel del terreno. La fachada principal se abre con una portada de piedra flanqueada por los escudos de armas de los Manrique de Lara y de Luna, rematada por una galería abalaustrada de columnas de orden jónico; en la fachada lateral destaca una logia central abalaustrada y adintelada, con pilastras de capiteles compuestos, y dos elegantes balcones de esquina superpuestos que se asoman al jardín interior -- entre ellos el llamado Balcón de la Magdalena, con arcos abiertos a la Plaza del Palacio y a la calle de la Magdalena. Sobresalen también sus cinco grandes chimeneas de ladrillo, escalonadas y rematadas en pirámide, y el nevero o pozo de nieve del jardín, uno de los pocos de esa época datados en España, que se abastecía mediante un sistema de riego conocido como el «Agua del Conde». En el interior se conservan artesonados con motivos vegetales de influencia islámica y un salón con columnas de mármol de capiteles nazaríes y friso de grutescos renacentistas.

Protección

El palacio fue declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, por el Decreto 60/2018, de 15 de mayo, de la Junta de Extremadura. Es de titularidad y gestión privadas, por lo que no dispone de un régimen de visitas públicas regular.