La Pesga
Municipio del norte de la provincia de Cáceres, en la comarca de Trasierra-Tierras de Granadilla, a las puertas de Las Hurdes y a orillas del embalse de Gabriel y Galán.

Historia
La Pesga nació, como buena parte de los pueblos de esta comarca del norte de Cáceres, de una majada de pastores trashumantes asentada en una de las cuencas orientales de la sierra. A diferencia de otros dos núcleos vecinos más antiguos que también tuvieron origen ganadero —Corzas, formado por majadas de ganaderos de Mohedas, y Ribera de la Oveja, fundado hacia poniente por pastores dedicados al ganado lanar y protegido desde 1560 por la Marquesa de Villafranca, que costeó su iglesia parroquial—, La Pesga «había nacido pobre y sin protección, y sin otro elemento de prosperidad que el trabajo perseverante de sus moradores», según recoge la propia crónica local. Corzas se despobló por completo hacia 1700, y en 1835 La Pesga se constituyó como municipio independiente, dando origen al pueblo actual.
El término guarda además un hallazgo arqueológico de primer orden: en 1993, una sequía que dejó al descubierto el fondo del embalse de Gabriel y Galán sacó a la luz una necrópolis de unas 50 tumbas visigodas del siglo VI, con ajuares de cerámica, joyas y objetos militares, testimonio de la ocupación tardoantigua de este tramo del valle del Alagón.
Dónde está
La Pesga se sitúa en el norte de la provincia de Cáceres, en la comarca de Trasierra-Tierras de Granadilla y el partido judicial de Plasencia, a 445 m de altitud, entre las estribaciones de la sierra Vaqueriza, en el punto en el que la comarca hace frontera con Las Hurdes y el valle del Ambroz. Su término, de unos 20 km², linda con Caminomorisco (ya en Las Hurdes) y Casar de Palomero al norte, con Zarza de Granadilla al este y con Mohedas de Granadilla al sur. Lo riega el río de los Ángeles, que vierte sus aguas al Alagón dentro del embalse de Gabriel y Galán, cuya lámina de agua baña buena parte del término.
Qué ver
El principal edificio del municipio es la iglesia parroquial de San Francisco Javier, del siglo XVIII, de mampostería de pizarra, planta de una sola nave dividida en tres tramos y cubierta a dos aguas; sirvió también como cementerio hasta 1846, y tanto el suelo como el coro son de incorporación posterior. En el entorno del embalse de Gabriel y Galán se conserva, sumergido bajo sus aguas salvo en años de sequía extrema, un puente antiguo de notable valor patrimonial que antaño comunicaba con los términos vecinos, hoy sustituido por un puente moderno; y el propio caserío conserva calles de arquitectura popular serrana. La Pesga ha ido sustituyendo parte de su tradicional olivar de variedad manzanilla cacereña por el cultivo del cerezo, y cada año organiza la Ruta de los Segadores, una jornada de recuperación de las labores tradicionales de siega.
Fiestas
Las fiestas patronales se celebran en honor a San Francisco Javier el 3 de diciembre. En junio se celebra la romería de San Antonio, y en agosto, coincidiendo con la campaña de recolección, la fiesta de la aceituna.