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Dolmen de Guadalperal

Recinto megalítico de más de 150 piedras en el término de El Gordo, sumergido bajo el embalse de Valdecañas desde 1963 y célebre en todo el mundo como el «Stonehenge español».

El GordoPatrimonio civil«Stonehenge español»Bien de Interés Cultural
Dolmen de Guadalperal
El dolmen totalmente visible en el verano de 2019, con el embalse de Valdecañas en mínimos históricos. Foto: Pleonr (CC BY-SA 4.0) · Wikimedia Commons

Qué es

El dolmen de Guadalperal es un recinto megalítico calcolítico, construido probablemente entre el IV y el II milenio a.C. (unos 4.000-5.000 años de antigüedad), formado por más de 150 ortostatos de granito dispuestos en pie que forman una cámara ovalada de unos cinco metros de diámetro, precedida por un corredor y un menhir grabado con motivos serpentiformes a la entrada. Administrativamente se encuentra en el término municipal de El Gordo, aunque el paraje que le da nombre —la antigua finca de Guadalperal, a orillas del Tajo— y buena parte de su investigación y difusión están históricamente ligados a la vecina Peraleda de la Mata. Lo descubrió en 1925 el arqueólogo alemán Hugo Obermaier, capellán de la Casa de Alba, que lo excavó entre esa fecha y 1927 y trasladó a Berlín buena parte de los materiales hallados, dejando las piedras en su emplazamiento original.

El conjunto quedó sumergido en 1963 al construirse el embalse de Valdecañas sobre el río Tajo, y desde entonces solo ha emergido, parcial o totalmente, en años de sequía severa. Su aparición casi completa en el verano de 2019 —capturada incluso por un satélite de la NASA— le dio una repercusión mediática internacional inusual para un yacimiento español, que le valió el apodo de «Stonehenge español» por su parecido superficial con el monumento británico; volvió a quedar visible en la sequía de 2022 y en otros veranos posteriores con el embalse en niveles muy bajos.

Cómo visitarlo

El dolmen no es un monumento de visita garantizada: la mayor parte del año permanece bajo las aguas del embalse y solo resulta accesible —a pie desde la orilla o en barca, según el nivel del agua— en los veranos en que la sequía deja el vaso de Valdecañas muy por debajo de su capacidad habitual, como ocurrió de forma especialmente vistosa en 2019 y 2022. La asociación local Raíces de Peraleda lleva desde 2019 reclamando su traslado a una ubicación cercana a orillas del embalse, a salvo del agua, después de que un estudio detectara un alto grado de deterioro en varias decenas de las piedras por la erosión y los ciclos de inundación y secado. En septiembre de 2019, los ministerios de Cultura y de Transición Ecológica y la Junta de Extremadura constituyeron un grupo de trabajo para diseñar un plan de actuación sobre el dolmen, sin que a día de hoy se haya ejecutado un traslado. Como paso intermedio, el Consejo de Ministros lo declaró Bien de Interés Cultural el 10 de mayo de 2022, lo que refuerza su protección legal mientras sigue pendiente una solución definitiva sobre su conservación.