Valdefuentes
Municipio de la comarca de Sierra de Montánchez y Tamuja, en la provincia de Cáceres, con uno de los rollos jurisdiccionales más notables de la región y un caserío decorado con esgrafiados.

Historia
Los orígenes de Valdefuentes se remontan a la Edad del Bronce, con hallazgos de cerámica y restos humanos de cultura prerromana en el propio casco urbano, a los que siguió una intensa colonización romana de la que dan fe lápidas funerarias halladas en los parajes de Valdelagrulla, Palacios, Majanos y Majales, y tres puentes de origen romano que aún se conservan en el término, entre ellos el que salva el río Salor a un kilómetro del pueblo. Ya en la Baja Edad Media, el núcleo se configuró en torno al barrio de Gurumeña, de probable origen andalusí, bajo jurisdicción de la Orden de Santiago hasta que una autorización papal lo desvinculó de la Orden y lo incorporó a la Corona. El giro decisivo llegó el 11 de julio de 1558, cuando Felipe II vendió la villa a Álvaro de Sande en pago por sus méritos en la defensa de las plazas de Gelves y Malta, convirtiéndola en villa de señorío: Sande encargó al maestro Pedro Fernández de Trujillo un palacio renacentista y erigió el rollo jurisdiccional que aún preside la plaza como símbolo de su jurisdicción civil y penal. Durante la Guerra de Sucesión la comarca respaldó a Felipe V, y con la disolución del Antiguo Régimen Valdefuentes —entonces registrado como «Val de Fuentes»— se constituyó en municipio constitucional, integrado desde 1834 en el partido judicial de Montánchez.
Dónde está
Valdefuentes es un municipio de la comarca de Sierra de Montánchez y Tamuja, en el centro de la provincia de Cáceres, dentro del partido judicial de Cáceres, a 32 km de la capital por la carretera de Medellín (EX-206), siendo el cuarto pueblo que se encuentra tras Torreorgaz, Torrequemada y Torremocha. Su término, de 26,91 km², se asienta a 484 m de altitud sobre un macizo granítico con laderas y barrancos en casi todo su perímetro, que ascienden con rapidez hacia cumbres de más de 800 m en las estribaciones de los Montes de Toledo, la divisoria entre las cuencas del Tajo y el Guadiana. Lo riega el río Salor y el arroyo de Casillas. Limita con seis municipios: Torremocha al noroeste, Botija al noreste, Benquerencia al este, Salvatierra de Santiago al sureste, Torre de Santa María al sur y Montánchez al suroeste y oeste; de estos vecinos, todos menos Montánchez tienen ya ficha propia en esta guía.
Qué ver
El elemento más singular de Valdefuentes es su rollo, una columna jurisdiccional de mediados del siglo XVI que preside la plaza y que se cuenta entre los más notables de la región, símbolo del poder civil y penal del señorío de los Sande. Junto a él se levanta el palacio de los Sande, construcción renacentista iniciada en 1568 de dos plantas, con la planta baja originalmente abierta a la plaza mediante una galería arquitrabada. El convento de San Agustín, del siglo XVII y conocido popularmente como «el pequeño Escorial» por la sobriedad de su fábrica, conserva una nave central con dos capillas laterales, crucero, cabecera rectangular y un claustro notable. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Bienvenida, de estilo barroco popular del siglo XVII, guarda la imagen de la patrona del municipio. El caserío, además, luce por sus fachadas esgrafiados de tradición mudéjar, una técnica decorativa poco frecuente en esta parte de la provincia. En el término se conservan también tres puentes de origen romano —el más notable sobre el río Salor, de cinco arcos— y, a 2,5 km del pueblo, la charca y molinos de la zona de Casillas.
Fiestas
Las fiestas patronales se celebran el 15 de agosto en honor a la Virgen de Bienvenida, seguidas el 28 de agosto por la feria en honor a San Agustín, con tradicional feria de ganado. La Feria del Queso, feria agroalimentaria celebrada un fin de semana de la primera quincena de marzo, se ha convertido en la cita más multitudinaria del calendario, con una asistencia que ronda las 25.000 personas. El primer fin de semana de octubre se celebra Los Tableros, en honor a la Virgen del Rosario, una ofrenda de tradición agrícola vinculada a pedir cosechas abundantes. El ciclo festivo se completa con el Carnaval, la romería de la Magdalena el Lunes de Pascua y, en Nochebuena, el baile de los quintos alrededor de una hoguera.